Blog Cantabria Rural

27 agosto, 2014
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El río Ebro nace en Fontibre, Cantabria

Cuando en los años 50 – 60 del siglo pasado los niños trataban de memorizar los ríos de la península Ibérica, cantaban con ritmos cuasi cansinos los nombres de sus lugares de nacimiento, pueblos y ciudades por donde pasaban y los afluentes que recibían en ambas márgenes.

Esto es lo que decían: El Ebro nace en Fontibre, cerca de Reinosa, provincia de Santander, pasa por…….

Y de eso se trata, de descubrir por donde pasa el río Ebro en su tránsito por la antigua provincia de Santander hoy comunidad autónoma de Cantabria.

Nacimento del Ebro - Fontibre

Poner nombre a este descubrimiento  mágico y arcaico, resulta casi imposible, pues son incontables los lugares que atesoran un halo misterioso que desde tiempos inmemoriales les confieren trascendencia e  intemporalidad.

Así reza la primera referencia romana sobre el río Ebro.

. fluvium Hiberum; is oritur ex Cantabris; magnus atque pulcher, pisculentus.

«El río Ebro nace en tierra de cántabros; grande y hermoso, abundante en peces.»

Marco Porcio Catón. Origenes: VII

A pie de la surgencia del recién nacido, Menéndez Pelayo con su erudita prosa grabada en piedra, así saluda sus aguas:

“La áspera sierra que guarda en sus humildes peñascales la cuna del histórico río que ha toda la península da nombre….”

Y a partir de este punto comienza su devenir por tierras Campurrianas, tras dejar a sus espaldas Reinosa, la capital de la comarca, recibe por su derecha las cantarinas aguas del río Hijar, primer afluente de importancia, que dependiendo de la época del año aporta más caudal que el propio río Ebro.

Iglesia de San Cirpriano en Bolmir

A escasa distancia de esta confluencia nos aguardan nuestros primeros descubrimientos, siendo la pequeña iglesia románica de Bolmir, erigida en honor de San Cipriano, la que nos abre las puertas al apasionante viaje que nos aguarda.

San Cipriano, data de la primera mitad del siglo XII, y tiene una clara influencia de los maestros constructores de la cercana Colegiata de San Pedro de Cervatos.

Abandonamos  Bolmir y a menos de una legua de distancia, nos encontramos con la población que hoy se conoce como Retortillo.

Lo que otrora fuera Juliobriga, hoy es un humilde yacimiento arqueológico presidido por la también románica iglesia en honor a Santa María.

Juliobriga Domus Romana

Según el escritor latino Cayo Plinio Cecilio segundo ( Plinio el Viejo ) fue la ciudad más importante de la “Cantabria Romana”.

En la actualidad, la representación de una Domus Romana, trata de rememorar el estilo de vida de sus habitantes y fundadores.  El conjunto merece una detenida visita, que sin duda hará fluir la memoria de una dura conquista a fuerza de sangre y fuego que fue capaz de domeñar y romanizar al bravo pueblo cántabro.

Desde el altozano donde nos encontramos, daremos vista a las aguas remansadas por el primer embalse que sufre el río y que en su día supuso un duro golpe para los habitantes de estas tierras.

De nuevo fluye el agua por los aliviaderos de la presa de Arroyo, para adentrarse en el mundo mágico del monte Hijedo, uno de los últimos reductos de bosque autóctono de robles y hayas en cuyas estribaciones encontraremos uno de los santuarios con más simbolismo de Cantabria.

Santuario de Montesclaros

Montesclaros, es mucho más que un monasterio, es el centro de espiritualidad de los habitantes del sur de Cantabria. Administrado por la orden de los Dominicos desde 1.686, es el lugar donde cada 8 de Diciembre desde 1.880 los once ayuntamientos de la Merindad de Campoo, renuevan sus votos con la patrona, la Virgen de Montesclaros, en lo que se conoce como “El día de los Procuradores”.

Lugar mágico, cueva única, cargada de misticismo y bella leyenda, posible morada de ermitaños desde el inicio del cristianismo y que ya en el siglo XIII Fernando III El Santo concediera el título de Real Santuario, en cuyo interior podremos contemplar una mínima capilla semi rupestre de estilo ramirense, con interesantes labras de influencia celta en lo que en su día fuera su altar mayor.

Daremos continuidad a nuestro viaje, después de haber repuesto fuerzas en la hospedería de Montesclaros, hay que tener en cuenta que solo está abierta en los días de Semana Santa y en verano, pero donde hemos degustado un  austero pero sabroso refrigerio que nos mantendrá en forma hasta la hora de comer.

Volveremos sobre nuestros pasos para bajar a orillas del río y así continuar por la carretera que paralela al mismo nos conduce hacia Aldea de Ebro, minúscula población declarada en su día Conjunto Histórico Artístico, que muestra un humilde caserío en el que destaca su pequeña iglesia románica del siglo XIII, con su singular torre de espadaña exenta a la misma.

Arcera

En este punto abandonamos la margen del río para acceder a Arcera, otra pequeña localidad que en su día tubo relativa importancia por el molino que en él se encontraba. Dos pequeñas iglesias San Miguel y Santa Cruz en sendos barrios del pueblo son el aporte arquitectónico de la localidad.

Continuamos nuestro periplo hasta llegar a Bárcena de Ebro donde retomamos la ribera del río para continuar por la CA-272 hasta el cruce con la CA- 273 y adentrarnos en tierras de Palencia hasta la localidad de Báscones de Ebro, pequeño enclave Castellano Leonés.

Reentraremos en tierras Cántabras en la localidad de La Puente del Valle por la carretera que al igual que el río serpentea a través del valle y donde podremos conocer el Centro de visitantes de la Piedra en Seco”, que pretende dar a conocer un interesante fragmento, a menudo desconocido, del rico patrimonio arquitectónico rural de la región.

Tras pasar el puente que nos conduce a Quintanilla de An,  en el lugar conocido como el alto de San Pantaleón, en un promontorio de arenisca, se encuentra una necrópolis altomedieval  con  varias tumbas antropomorfas excavadas en la propia roca y  tres pequeños habitáculos hipogeos que a  modo de panteones podrían dar cabida a dos o tres personas. Esta necrópolis, se corresponden con el asentamiento de los primeros repobladores foramontanos que huyendo de la invasión sarracena  se establecieron en el valle en la primera mitad del siglo IX.  Un lugar cargado de misticismo que bien merece ser visitado.

Ermita de Santa Eulalia en Valderredible

Desde Quintanilla de An, continuamos itinerario por la CA-272 y hasta llegar a la cercana población de Campo de Ebro, próxima a esta localidad podremos visitar la iglesia semirupestre de Santa Eulalia considerada como una de las primeras evidencias del cristianismo en Cantabria.

Desde Campo de Ebro llegaremos a la cercana Polientes, capital del Valle de Valderredible.

Llegados a este punto según el horario previsto, se nos había hecho la hora de comer y como no podía ser de otra manera dimos en probar el producto estrella de la comarca, la calidad de las patatas de Valderredible han traspasado fronteras y hoy se han convertido en uno de los exponentes de la producción agrícola de la comunidad.

Un suculento guiso de las mencionadas Patatas, con carne de la no menos famoso cabaña ganadera, se convierte en todo un lujo, en todo un hito gastronómico difícil de superar.

Iglesia Rupestre de Cadalso

Daremos continuidad a nuestro viaje hasta llegar a la pequeña localidad de Cadalso donde podremos contemplar otra de las iglesias rupestres del Valle. Abandonando este punto llegaremos al cruce de carreteras que nos conducirá a las localidades cercanas de San Martín de Elines y a Arroyuelos. En ambas nos aguardan sendas sorpresas que obligatoriamente hay que visitar.

En la mencionada Arroyuelos podremos contemplar la ermita rupestre dedicada a San Acisclo y Santa Victoria, es la más amplia y espectacular de las iglesias rupestres en Valderredible, lo que es igual a decir de las iglesias rupestres en Cantabria. Sin duda, tanto  en su interior como en el entorno, será fácil sentir brotar sentimientos similares a los de los eremitas que las habitaron.

Volveremos nuestros pasos por el camino recorrido para legar a San Martín de Elines, donde nos aguarda una de las joyas del románico.

San Martin de Elines

La vieja iglesia románica que se conserva en su totalidad se levanta en la primera mitad del siglo XII, posiblemente al hundirse la vieja fábrica mozárabe en 1102 y de la que se conservan algunos arcos y unas ventanas en el muro norte del claustro.

Lo más grandioso de la Colegiata de San Martin de Elines es su cúpula sobre pechinas sostenida por cuatro imponentes columnas entregas, que se coronan con extraños capiteles cilíndricos figurados, de singular y original prestancia, con representaciones de terribles animales devoradores, la adoración de los Magos y la matanza de los Inocentes.

En el exterior, es digna de mencionar la colección de canecillos de todo tipo que sujetan las cornisas de la iglesia. Es también destacable, por el ambiente que proporciona al claustro, la serie de sarcófagos románicos y góticos de distintos abades, con inscripciones enormemente sugestivas tanto por la grafía de las letras como por la expresión de sus textos.

Claustro de San Martin de Elines

Es precisamente en este claustro, acompañados del silencio, un lugar ideal  para la reflexión pausada sobre inmenso acervo cultural que el valle atesora  y que a lo largo de los siglos ha pervivido hasta nuestros días.

Y si hasta ahora nuestras visitas han tenido relación directa con las obras ejecutadas por la mano del hombre, no podemos abandonar el valle sin contemplar las maravillas realizadas por la naturaleza.

El viento, el frio y el agua, han esculpido el valle por el que transita el río Ebro, creando un cañón casi impensable, con formas imaginarias y vivos ocres, que las confieren un aspecto casi sobrenatural.

Orbaneja del Castillo Burgos

La máxima representación de estas esculturas las encontramos  en la próxima localidad burgalesa de Orbaneja del Castillo donde daremos por concluido este itinerario cargado de historia, religiosidad, y misticismo.

3 julio, 2014
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Descubre el secreto del Valle del Nansa

Formado por las aguas surgentes de tres cumbres semi sagradas, Peña Labra, Peña Sagra y Sejos, el río Nansa en sus escasos 50 kilómetros, conforma el homónimo Valle del Nansa.

Desde Peña Bejo hasta Tina Menor,  infinidad de historias y leyendas, pinturas Gravetienses. Dólmenes, Menhires  y Necrópolis. Torres, torreones y castillos. Ídolos, iglesias, ermitas,  santuarios y humilladeros. Molinos, lavaderos y abrevaderos.  Ferrerías, hórreos y paneras. Casas y casonas, componen una compleja sinfonía llena de vida y color, donde el viajero encuentra un pequeño mundo casi olvidado.

Peña Sagra

Emprendemos el viaje desde la desembocadura hacia su nacimiento, desde Tina  Menor, que así se llama la ría estuario donde el Nansa tributa sus aguas al mar Cantábrico. Un espacio natural de alto valor paisajístico donde se forman las playas de Amió y Las Arenas y las que merece la pena contemplar desde los altos acantilados, sin duda unas vistas espectaculares merecedoras del propio Gerardo Diego: “Y cuando en la Tina vuelcas tu viril sed de venganza, tu querella el mar asume, río mártir, río Nansa”.

Y adentrándonos en el valle nos recibe la población de Pesués, que con su humilde embarcadero nos despide de la zona marítima y nos abre la puerta al valle propiamente dicho.

Pesues Cantabria

Subiremos aguas arriba e iremos encontrando pequeños pueblos como Muñorrodero, Camijanes, y los desvíos hacia Bielva y Rábago a nuestra izquierda y a la derecha cruzando el río en Puente El Arrudo hacia Cades y Quintanilla.

Saldrá a nuestro paso, tras dejar a nuestras espaldas el desvío que nos hubiera conducido a Rábago, la impresionante mole de hierro y cemento que forma la presa del embalse de Palombera, punto final del viaje de innumerables salmones, que tras atravesar el océano se ven impedidos de acceder a las cristalinas aguas de las cabeceras.

Zona superior de la Galería de las Columnas de la Cueva El Soplao

Y desde esta localidad de Rábago tendremos acceso a la Cueva El Soplao, cavidad única, a la que obligatoriamente hay que hacer una visita.

Tras dejar Celis a nuestras espaldas llegaremos a Puentenansa, capital del valle, para continuar viaje hacia el segundo ingenio industrial, el embalse de la Cohilla, pero antes habremos atravesado localidades como, Cosío, Rozadío,  Santotis y La Lastra, y avistado a nuestra derecha en el sentido de la marcha, el caserío que forma la población de Tudanca y su famosa Casona, donde en el siglo pasado se reunían lor prohombres de la generación del 27 y  acudían a la llamada de José María de Cossió, como si de un concejo literario se tratara, Unamuno, Gerardo Diego, Giner de los Ríos, Cela, Gregorio Marañón, Alberti, Miguel Hernández… compartieron entre otras cosas,  sus tertulias literarias y su pasión por el mundo de la tauromaquia.

Tudanca Valle del Nansa

Tras ascender por una serpenteante y casi inverosímil carretera accederemos al mencionado embalse, para continuar y tomar el desvío que nos conducirá a los pueblos de Puente Pumar primero, Lombraña y Tresabuela como punto final de nuestro recorrido.

Pero sin duda este viaje no puede quedarse aquí, en una mera retahíla de nombres de localidades, en un traslado meteórico de un punto de salida y un de llegada, porque a lo largo del recorrido hemos llenado  nuestra retina de millones de imágenes que si no van acompañadas de un título y su historia, nuestro viaje habrá sido un traslado hueco, vacio.

Como descubrir las miles y miles de historias escritas a lo largo de los siglos, desde los moradores  de la cueva El Chufín, hasta nuestros días. Vidas e historias de los esforzados moradores que levantaron y grabaron los Menhires de Sejos o el idólo del Hoyo de la Gándara, la Torre de Obeso o la torre medieval de Cabanzón. La casa de Los Rábago, la rectoral de Polaciones o la Casona de Lombraña. Las casonas del pueblo de San Mamés, o los puentes sobre el Nansa de la Herrería y Casamaría, los hórreos de Belmonte y Riclones, la Panera de Cades, o los Invernales de Tanea, edificios y construcciones que a pesar el tiempo transcurrido desde su edificación siguen plenas  de vida y de anécdotas que estamos obligados a conocer, si de verdad queremos decir “yo he estado en el valle del Nansa”.

Ferreria de Cades

También en Cades, podremos quedar perplejos visitando lo que en su día fuera un gran complejo industrial y digo gran complejo si tenemos en cuenta el tiempo y el lugar donde se encuentra, se trata de la Ferrería de Cades. Data del 1752 y su función primordial era la producción de hierro mediante la fundición del mineral con carbón vegetal, en la actualidad “El Mazo” con el que se “Batía” el hierro en bruto sigue en funcionamiento, todo el ingenio funciona a base de la energía motriz del agua.

No podemos ser indiferentes, al legado arquitectónico religioso del valle, con iglesias, ermitas y humilladeros que en alguno de los casos datan del s.XII, como la iglesia románica de santa Juliana de Lamasón.

Como tampoco nos puede pasar desapercibido el alto valor paisajístico del entorno, destacando la ya mencionada ría de Tina Menor, el Estrecho del Bejo, lugar donde se levanta el embalse de Cohilla, el Collado de Ozalba, la Braña de los Tejos, el Collado de Hoz, el Pozo Verde y Pozo Negro, la Cascada de Lafuente, o la turbera de Cueto de Avellanosa. Lugares todos ellos que se deben visitar y conocer en tu viaje a este rincón de Cantabria.

Cueva EL Chufin

Una buena forma de adentrarse en el corazón del Nansa, será recorrer las innumerables sendas y caminos que entrelazan pueblos y lugares, montes y miradores, collados e invernales, como la ruta: Bielva – Cades – Cabanzón – Camijanes – Bielva, la Ruta a la Braña de los Tejos, o el Circuito de los Puertos de Sejos, el mirador del Poeta, el mirador del Potro,  el mirador de la Cohilla, o el mirador de la Cruz de Cabezuela,sin duda, rutas y lugares que ninguno de ellos nos defraudarán.

Y,  a modo de despedida, el recordatorio a la frase que figura en la fachada de la Casa de la Corralada en Lamasón, “Cuantos pasan Que no Vuelven” para que en vuestro caso no se cumpla y pronto, muy pronto, no solo penséis en volver, sino que volváis a este maravilloso valle donde según dice la leyenda:  “fue el lugar donde Noé encalló su arca”.

16 junio, 2014
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El pueblo cántabro medieval de los 8 molinos, ¿sabes cuál es?

Muchos rincones especiales hay en Cantabria, por algo es infinita. Entre todos los rincones de Cantabria hoy os quiero hablar sobre uno de mis favoritos: el Casco Histórico de Cartes.

A pesar de existir pruebas de asentamientos humanos ya en el neolítico, el nacimiento de Cartes como núcleo de población estable  se  ubica hacia el año 750, cuando Afonso I rey de Asturias impulsa la repoblación de las zonas conquistadas.

Cartes se enclava en el camino real que unía la meseta con el puerto de Santander, por esta razón el núcleo creció a lo largo del camino dando lugar a lo que hoy día es la calle del Camino Real, de unos 500 metros de longitud. En 1985 fue declarado bien de interés cultural como conjunto histórico. Además de todo su conjunto histórico destacan los 8 molinos que se pueden ver en su entorno.

Al ser un punto estratégico y de bonanza económica, numerosos nobles pugnaron por su control. Estas luchas han dejado su testimonio en el Torreón de Cartes, construido por la familia Manrique en el S. XV para defenderse de los señores de La Vega (Torrelavega)

Muralla y Torreón de Cartes

El Torreón de Cartes es una construcción militar de estilo gótico destinada a cumplir una doble funcionalidad; defensiva y de aduana. Se compone de dos torreones que se unen mediante dos gruesos muros que sirven al mismo tiempo de pasarela entre torreones y de puertas para abrir o cerrar el camino real. Estas puertas son dos arcos ojivales con hendiduras en la mampostería a modo de railes por los que se deslizaban las verjas. Los dos edificios junto con los arcos forman un patio interior en plena calle, trasladándonos a la edad medieval. Es una construcción única en la cornisa cantábrica.

Pasando el Torreón, caminamos por la calle de guijarro donde podemos observar casonas históricas con sus escudos familiares, dando fe de la importancia económica que Cartes tuvo en su día. Toda la calle está compuesta por casas de estilos montañés o gótico con arcos y balconadas, caminar esta calle es tener la sensación de que el tiempo se ha detenido.

Calle medieval de Cartes

Al final de esta calle se encuentra el parque El Ansar , un fantástico lugar a orillas del Besaya para pasar un buen rato en familia. El parque dispone de varias zonas de juego para los niños, así como paneles informativos sobre Cartes y su entorno, una delicia.

Parque El Ansar Cartes

Y después de este estupendo paseo, nada mejor que relajarse en alguno de los bares del casco histórico, en cualquiera de ellos se puede comer o tomar algo con precios muy razonables. De todos ellos, me llama mucho la atención este bar, fijaros en el letrero.

Bar Macho

Anda que si en tanto tiempo no han aprendido a cocinar la asadurílla ………….

Os puedo asegurar que sí, que la cocinan y muy bien ;-)

Articulo Colaboración de: Quique Alien

En fin, ha sido un placer escribir sobre mi rincón favorito de Cantabria, muchas gracias por la invitación y os deseo muchos éxitos.

13 junio, 2014
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Un queso de Cantabria que gusta tanto como apesta: Picón Bejes-Tresviso

Tresviso es uno de los pueblos más pequeños de Cantabria. Tiene 70 habitantes y está situado en un entorno privilegiado, los Picos de Europa, donde podemos alojarnos. Sin embargo, su nombre es mundialmente conocido por ser una de las localidades donde se produce uno de los quesos de Cantabria más reconocidos, el Picón Bejes-Tresviso.

Tresviso

Es fácil distinguirlo de otros quesos de pasta azulada, por su olor intenso, su sabor picante tan característico, su textura mantecosa y por su corteza de tonos anaranjados con zonas amarillo verdosas. Desde 1994 cuenta con la Denominación de Origen Protegida. En esta localidad tan sólo hay una quesería que lo produce siguiendo la tradición de sus abuelos, Quesería Casa Campo, que cuenta con ganadería propia y en la que elabora este queso con leche cruda de vaca para mantener su aroma y sabor intactos.

Queso Picón Bejes Tresviso

Curación en cuevas ancestrales

La peculiaridad de este queso es que se madura en cuevas que siempre (verano o invierno) están a la misma temperatura. Se elabora con leche cruda ordeñada por la mañana. Antiguamente para que se enfriara más rápidamente en verano se ponía en una olla y ésta se introducía en agua fresca. En invierno bastaba con poner el recipiente entre la nieve.

Hoy en día el proceso se ha modernizado, pero la leche sigue obteniéndose de las vacas que pastan libremente por el entorno de los Picos de Europa en los municipios adscritos a la denominación de origen.

Elaboración de queso Picón Bejes Tresviso

Al madurarse en la cueva, es donde el queso comienza a crear ese moho característico y ese olor tan penetrante, debido a las condiciones especiales que facilitan el desarrollo del “Penicilium” en el interior del queso y del “Brevibaterium linens” en el exterior del mismo.

 Allí permanece curando entre tres y cuatro meses. Una vez que se saca se cubre con hojas de “plátano” o “arce”, o simplemente con el papel de envasado. Un proceso que se hace manualmente, como antaño.

Lo que le pasó al rey Pelayo con el queso

La tradición cuenta que después de ganar la batalla de Covadonga, el Rey don Pelayo fue obsequiado con un queso Picón-Bejes Tresviso hecho por los pastores que vivían en la zona. El tamaño del queso era tan grande que el rey necesitó un carro para transportarlo. No obstante don Pelayo quiso agradecer el obsequio nombrando nobles a aquellos pastores.

El aislamiento geográfico de este pueblo perteneciente a la Cantabria más rural, ha permitido que los habitantes mantengan las viejas tradiciones casi como en la época del primer rey asturiano.

Naturaleza y gastronomía en un todo incluido

Si conocer el origen de un queso tan especial no es suficiente motivación para viajar a Tresviso, os proponemos otro plan. Se trata de una ruta para disfrutar de la impresionante naturaleza del entorno. Un recorrido de 5.8 kilómetros con un desnivel de 830 metros, que va desde el desfiladero de La Hermida a la orilla del río Deva, hasta el mismo pueblo y durante la cual podemos aprovechar para realizar unas fotografías espectaculares.

Subida a Tresviso por la Canal de Urdón

Recetas con el Queso Picón Bejes-Tresviso

Además de untado en un buen pan de hogaza, o en delicados blinis calentitos recién hechos, este queso tiene muchas posibles aplicaciones dentro del mundo de la cocina.

Aligerado con crema de leche, conseguiremos una crema de queso que podremos usar para napar un solomillo, acompañar unas setas a la plancha, o lo que se nos ocurra.

Receta de queso picon bejes tresviso

Es ideal para fundirlo sobre una pizza, agregarlo a un puré de patatas, añadirlo a una masa para croquetas o simplemente rellenar unas empanadillas.

Los lugareños, baten el queso y lo perfuman con un poquito de Orujo de Liébana, la crema resultante es excepcional.

10 junio, 2014
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Ruta de turismo rural para viajar con tus mascotas a Cantabria

Es el lugar perfecto para desconectar de la civilización y no tener que preocuparnos si tenemos mascotas. Se ubica en Tollo, un pueblecito de apenas cuatro casas, en el Valle de Cereceda. Pertenece a la comarca de Liébana,  y está a escasos 10 minutos de Potes. Es la Posada de Tollo, una casa rural con más de 400 años y con unas vistas de los Picos de Europa espectaculares que animan a levantarse de la cama y ponerse en ruta.

Pueblo de Tollo, Vega de Liébana

Pueblo de Tollo, Vega de Liébana

El lugar invita a desayunar en su precioso jardín, antes de la sugerencia del día: la visita a Retumbia. Un lugar muy cercano, con acceso desde Valmeo, y perfectamente señalado. Para no perderse, en la posada, Ricardo y Berta siempre te ayudan a preparar tus excursiones.

Aprovechamos este día soleado de primavera y el momento ideal para visitar las cascadas  naturales de Retumbia que vuelcan sus aguas al Deva.

El paraje es espectacular. Nadie se imagina lo que allí se ve cuando se llega. Espectacular. Si el escritor Peter Jackson lo hubiera conocido, seguramente lo habría elegido como escenario para sus aventuras de hobbits, elfos y orcos.

Es mágico, atemporal, embriagador y hasta romántico. Ideal para comer el picnic que nos han preparado en la posada.

Sólo falta encontrar el punto idóneo de luz y sombra para degustar los manjares (bebidos y comidos) y reposar, con algún que otro ronquido, bajo la paz de este entorno.

Cascadas de Retumbia

Cascadas de Retumbia

 

Si tenemos ganas de remontar un poquito más, podremos acercarnos a la sierra de la Viorna, y si apuramos, asomarnos al siguiente valle, el de Camaleño, y admirar con la impresión de la cercanía, estos maravillosos paisajes.

También podemos optar por prolongar el reposo. Es un lugar perfecto para la lectura o simplemente escuchar la diversidad de aves que se pueden avistar en la zona con unos buenos prismáticos. El sonido del viento entre sus ramas sintoniza la banda sonora.

Antes de que nos caiga la noche encima, emprendemos la vuelta. Volcamos la vista atrás en varias ocasiones por si algún duende rezagado nos echa en falta. No lo vemos. Algunos, con la fuerza de su imaginación infantil, lo sienten. ¡Qué suerte!

Toca volver a casa, ducharnos y rematar el día con la deliciosa cena que nos preparan los hermanos que han tomado el relevo generacional de la Posada, Roberto y Berta.

Posada de Tollo

Posada de Tollo

Gente especial para un lugar especial. Una antigua casa de labranza rehabilitada con más de 400 años de antigüedad. Un negocio familiar donde el trato personal es su plato estrella (y mira que tienen platos).

Huevos con chorizo en la Posada de Tollo

Huevos con chorizo en la Posada de Tollo

Por cierto, un detalle que no nos parece nada desdeñable: pudimos ir con nuestra perrita Zsa-zsa y que también disfrutara ella, como una más de la familia que es, de todos los espacios de este lugar. Lo recalcamos porque en nuestro caso es el principal condicionante en la elección de los alojamientos. Queremos viajar con nuestra mascota y no es fácil por esta zona encontrar sitios donde las admitan. De hecho, por eso dimos con ellos, y luego, la diosa Fortuna, nos recompensó con este lugar y estas gentes.

Y al día siguiente, ¿qué hacer?. Las posibilidades son muchas y los días de vacaciones pocos, como siempre. Tenemos que establecer un orden de prioridades y gustos. Fuente Dé ya lo conocíamos  (en la primera visita a los picos de Europa es visita obligada). ¿Ruta de pequeñas iglesias? ¿Porcieda, la Braña de los Tejos, Dobres, Cucayo?. ¡Qué indecisión!

Braña de los Tejos

Braña de los Tejos

Si hace bueno, a la playa a comer buen pescado. En menos de una hora estamos en Pechón y ya van apeteciendo los sabores veraniegos.

Disfrutamos de la compañía, disfrutamos de las recomendaciones y disfrutaremos de los recuerdos. Gracias.

29 mayo, 2014
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DE SENDERISMO POR LA COSTA DE SOMO LANGRE y GALIZANO

Somos unos enamorados de Cantabria,  esta vez nos  alojamos  en un hotelito rural que nos había trasmitido muy buenas vibraciones en la publicidad que habíamos consultado.

Ubicado en medio del campo y muy cerca del punto de partida de la ruta, Marcos y Gloria Encarnación nos la recomendaron  y nos facilitaron los mapas para realizarla. Un URRA¡¡¡ por los propietarios de Posada EL Solar, que así se llama el hotel  elegido.

Posada El Solar Langre Galizano

Posada El Solar Langre Galizano

El día no invitaba a estar en la habitación, buena temperatura y nada de calor excesivo, motivaba a realizar  una salida a caminar.

De esta manera nos fuimos hasta Loredo, a 3 km de  Posada El Solar, punto de partida de la ruta, que a primera vista y según nos habían comentado, por su facilidad es ideal para familias o parejas deseosas de conocer un paisaje brutal, por los acantilados y costas de Cantabria, paseando por encima de calas, playas, dunas y sierras de acantilados además de praderías, campas y montes, un paisaje muy bello con Santander como vigilante, justo enfrente, durante todo el recorrido.

Playa Los Tranquilos Somo  Loredo

Playa Los Tranquilos Somo Loredo

Dejamos el coche en el aparcamiento que hay junto a la playa de Somo, frete al Surf Café y comenzamos a andar por la playa hacia la derecha, mirando al mar, para llegar a la playa de los Tranquilos (que es la cala que se forma al final de la playa de Somo – Loredo, frente a una isla que se ve a la izquierda, subimos por el sendero que hay por el pinar, puesto que la marea estaba alta, para salir del pinar a la playa tuvimos que bajar por unas “escaleras” hechas sobre la misma  arcilla del terreno, muy pindias y resbaladizas, para salir de la playa subimos por una carretera de servicio que da al pequeño aparcamiento que hay junto a la playa, desde este también hay unas escaleras que dan acceso a la playa.

Desde el aparcamiento se puede observar la Isla de Santa Marina y la Canaleta.

Isla de Santa Marina

Isla de Santa Marina con Santander al fondo

Después de sacar unas fotos y ver salir un barco del puerto y las olas, subimos por el sendero que recorre la mar  hasta Langre, bordeando la costa y que comienza justo a la izquierda de los bancos que hay en el parking  de los tranquilos,  y desde allí seguir caminando hasta Galizano, atravesando Langre y 3 calas por medio, una de ellas muy grande, la del medio……

Acantilado de Langre

Acantilado de Langre

Terminando la ruta en la playa de Galizano, de esta salimos a la carretera general del pueblo y a 800m de la playa de Galizano, nos encontramos de frente con una taberna rural, una casa de comidas de toda la vida, es de color granate y se llama Taberna Cucabrera, en su terraza hicimos descanso y probamos raciones típicas como las rabas, el pulpo, las croquetas negras y un postre casero, para después del descanso y el café, tomar la salida de vuelta pero esta vez por el carril bici y de senderismo, bordeando las praderas,  que empieza justo detrás de la taberna, pasando la iglesia y que te lleva hasta Somo para volver al punto de partida.

Acantilados de la Playa de Galizano

Acantilados de la Playa de Galizano

Bonita excursión y además hemos podido disfrutar de un bonito y diferente día en plena naturaleza!!!

Según nuestra opinión, una ruta fácil para todos, con un recorrido de 12 kilómetros,  7 de ellos por el sendero de la costa y otros 5 por carretera y pistas.

Os dejamos el enlace a la web de la Posada por si queréis preguntarles alguna cosa: Posada El Solar

 

20 mayo, 2014
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“Cocochas de Bacalao a la Holandesa con perfume de ajo confitado y Boletus Horneados”.

Como aperitivo un poco de historia, porque  conveniente tener un mínimo conocimiento de todo lo relacionado con el manjar del que vamos a dar cuenta.

De  la importancia y antigüedad de la explotación del bacalao hay constancia desde  1529 año en el que el cosmógrafo Diego Rivero da cuenta de la llegada de “Gaspar de Corte Real” a la península de Labrador y como nombraba aquellos confines “la tierra del bacalao”. Siendo esta, posiblemente la primera referencia que se tenga de  tal denominación.

Durante los siglos XVI y XVII, las pesquerías del  bacalao  adquirieron  una gran importancia y no sólo por las capturas de los buques del cantábrico, sino también por las compras que se realizaban a los pesqueros ingleses y franceses.

Existía un gran mercado para el bacalao, generador de un importante flojo económico al que no era ajeno todo el proceso de conservación como pescado curado y que de alguna manera emanaba de  las obligaciones impuestas por la Iglesia católica en materia de abstinencia de comer carne en determinadas épocas del año.

Los intereses por este creciente mercado dieron origen a disputas que trataron de ser zanjadas, mediante real cédula librada por el rey Felipe II en Valladolid, el 15 de julio de 1557, por la que cualquier persona en Guipúzcoa, Vizcaya y las Cuatro Villas MarinerasSan Vicente de la Barquera, Laredo, Castro Urdiales, Santander -, podían acudir con sus naos, armadas o no, a la pesquería de Terranova.

Los  acuerdos firmados entre España e Inglaterra, en el Tratado de Utrecht y  en el de  Madrid 1.713, también reconocían a España los derechos de pesca en aguas de Terranova y Nueva Inglaterra, aunque en aquel año los personalizaban en los pescadores “guipuzcoanos”, “vizcaínos”, en “otros súbditos de su Majestad católica” y “otros pueblos de España”.

En el primer cuarto del siglo pasado se relanzó la pesquería del bacalao Se construyeron buques a vapor, de chapa y de la modalidad de arrastrero o trawler, que faenaron en Terranova, Groenlandia e Islandia.

Se pescaba en los bancos de Terranova y Labrador, se acudía con frecuencia a Groenlandia y, más ocasionalmente, a Noruega, Mar de Barents e Islandia. Se pescaba en dos campañas o mareas: la primera singladura comenzaba a mediados de enero y se permanecía en la mar de cuatro a seis meses, hasta completar las bodegas. La segunda marea se producía tras la descarga de la primera y hasta Navidades.

Antiguamente y dependiendo de barcos, puertos o costumbres, tanto la marinería como el contramaestre de los navío, obtenían  ingresos adicionales  por el desguace  de las cabezas de algunas especies o de la extracción de los hígados y de la hueva. Las cocochas, carrilleras de merluza y  bacalao, así como los buches de rape y bacalao, se vendían como despojo junto con las tripas y las huevas.

Cuando el precio de las cocochas tanto de merluza como de bacalao no alcanzaba una cotización conveniente, los marineros las cocinaban o daban a cocinar a las tabernas habituales donde organizaban sus festines gastronómicos.

Dársena antigua del puerto de Santander

Dársena antigua del puerto de Santander

Un referente actual de esta ancestral costumbre es el Restaurante “La Hermandad de Pescadores en Hondarribia”  – Fuenterrabia – que aunque no tenga ya nada que ver con la tradición, mantiene la ubicación y el nombre. El edificio fue construido en 1361 para albergar la antigua cofradía de pescadores de Hondarribia. En 1947 se inauguró el actual restaurante, respetando el aroma de la antigua cofradía del barrio de pescadores,  pudiéndose degustar unas magníficas recetas marineras entre ellas los guisos de Cocochas – Kokotxas.

Hoy plasmamos en nuestro blog una receta de cocochas de bacalao que particularmente nos encanta y que aporta un cierto aire de modernidad.

“Cococha de Bacalao a la Holandesa con perfume de ajo confitado y Boletus Horneados”.

Seleccionamos cuidadosamente las cocochas de bacalao en salazón, para ello tendremos en cuenta el grado de humedad de la sal que las envuelve, el color blanquecino de la misma, la apariencia externa de la cococha, la textura de la carne no debe ser ni demasiado rígida ni demasiado blanda, el tamaño tiene que ser el adecuado para que una vez hayamos eliminado la piel interna obtengamos un bocado generoso.

Las pondremos en remojo con 48 horas de antelación transcurridas las cuales procederemos a eliminar la piel de la cara interna de las mismas.

En un sartén con abundante aceite de oliva acidez 0.4º y fuerte temperatura procederemos a confitar  unos dientes de ajo que reservaremos.

En este mismo aceite saltearemos nuestras cocochas ligeramente, dejándolas al punto.

Prepararemos una pomada ligera con los ajos confitados que agregaremos a la salsa Holandesa en el transcurso de su elaboración.

Para la elaboración  de la  salsa Holandesa precisamos 2 yemas de huevo, 250 grs. de mantequilla clarificada, 2 cucharadas de zumo de limón y la pomada de ajos confitados.

Montamos las yemas en un bol al baño maría. Añadimos el zumo de limón. Cuando hayan doblado su volumen iremos añadiendo poco a poco la mantequilla clarificada, logrando una emulsión que se acerque en consistencia a una mahonesa y por último agregaremos poco a poco la pomada de ajos confitados.

Limpiaremos cuidadosamente los Boletus Edulis eliminando cualquier resto de tierra, separando troncos y sombreretes.

Dado que pretendemos someter los Boletus a muy poca elaboración seleccionaremos solo los sombreretes que por su textura precisan menos tiempo y temperatura, los filetearemos y pulverizaremos con Grasa de Ibérico licuada, tras lo cual introducimos en el horno a 180º y un tiempo limitado hasta conseguir el punto deseado al dente.

Para montar el plato, colocamos nuestras cocochas las cuales naparemos  con la salsa obtenida, complementaremos con los Boletus, daremos un punto de color con alguna ornamentación botánica o floral y un  toque de pimentón ahumado o de azafrán molido, acompañamos  la presentación con unas esferificaciones de aceite de Boletus.

8 mayo, 2014
por blogcantabria
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La decoración interior lucía como una casita de hadas

Hacía tiempo que nos debíamos una escapada, nos lo habíamos prometido hace mucho tiempo, demasiado……

Cuando sonó su llamada lo que menos me podía imaginar era la grata noticia que estaba recibiendo a través del auricular, por fin¡¡¡¡¡ juan ¡¡¡¡ podía disponer de tres días consecutivos para cumplir con su compromiso y dedicarme un tiempo extra.

Como siempre salimos de viaje sin un rumbo fijo, eso sí, sabíamos que en esta ocasión íbamos al norte, que por cercanía este viaje tocaba Santander, bueno Cantabria, hacía demasiado tiempo que no recorríamos sus carretera más íntimas, las que siempre nos han aportado un plus,  tanto por la belleza  de sus paisajes, rincones insospechados llenos de multicolores tonos verdes, como por las construcciones de todo tipo, auténticas joyas de arquitectura popular que en muy pocas comunidades puedes disfrutar como en esta.

acceso a cantabria

 

A los pocos kilómetros  de haber entrado en Cantabria, tomamos la primera decisión en cuanto a la ruta a tomar, por sorteo quedo establecido en ir hacia el Oeste atravesando el valle de Campoo para luego tomar dirección a la Reserva Nacional del Saja recorriendo el Puerto de Palombera, que tan maravillosos recuerdos  siempre nos ha aportado.

En Reinosa ya sabíamos donde hacer acopio de sus famosas Pantortillas y de las no menos famosas Rosquillas de Ebro, sin dudarlo dirigimos nuestros pasos a Casa Vejo, auténtico referente de la repostería de esta tierra.

Continuamos viaje por la CA-183, dejando para ocasión  entrar a Fontibre y visitar el nacimiento del Ebro, nuestra prioridad era pasar el mayor tiempo posible disfrutando de los paisajes y parajes del Saja y del Centro de Interpretación del Parque Natural Saja – Besaya, que no conocíamos y del que nos habían hablado muy bien.

Palombera

 

En Espinilla tomamos la CA-280 con dirección Cabezón de la Sal. Favorecidos por la fortuna pudimos disfruta una vez más de el mirador del Chivo y su espectacular entorno,  así como de la cascada que el río Saja  forma en su rápido descender en busca del valle de Cabuérniga a través de la Canal del Infierno, conocida como el Pozo del Amo, la cual se puede contemplar y disfrutar desde la misma carretera por la que descendemos.

Al finalizar el descenso del puerto vimos el cartel anunciador del desvío hacia Bárcena Mayor, precioso pueblo que ya visitamos en ocasiones anteriores y del que guardamos muy gratos recuerdos, pero en el transcurso del viaje ya habíamos elegido destino,  por lo cual nos tocaba descartar esta magnífica opción que vivamente recomendamos a quienes no lo conozcan porque seguro que les sorprenderá.

Sin apenas darnos cuenta y pese al madrugón, se nos había hecho la hora de comer, casualidad que el gusanillo llamara a nuestra puerta justo cuando estábamos llegando a lo que se conoce como la Venta de Santa Lucía. Lo que en su día fuera parada de postas, hoy alberga un interesante restaurante especializado en elaboraciones típicas de la zona, como lo es el Cocido Montañés, plato casi obligado de esta zona,  al que no nos pudimos resistir, ¡¡qué bueno¡¡.

A los postres nos tocaba determinar dónde íbamos a dormir, sabíamos la localidad, pero ….., difícil elección.

Así, que continuamos viaje por la CA-180 hasta Cabezón de la Sal, en esta localidad seguimos viaje por la N-634 hasta llegar a San Vicente de la Barquera, que había sido la elección tomada ya que aunque parece mentira aún no la conocíamos, pese a los muchos viajes que habíamos hecho por esta zona.

San Vicente de la Bar 008_redimensionar1

 

Según nos habían dicho, sentarse en la terraza de “El Manantial” para tomarse un refresco, es uno de los ritos obligados en esta villa, que como dice la canción tal vez sea “más bonita que ninguna de las villas marineras”,

Desde este punto, iniciamos  un paseo con dirección al barrio de “La Barquera” donde se encuentra el muelle del puerto pesquero, en la seguridad de encontrarnos barcos que estuvieran descargando algún tipo de pescado, todo un espectáculo que a nosotros los de interior  tanto nos llama la atención.

En  el puerto y siguiendo las indicaciones que nos hiciera un paisano, nos dirigimos a la ermita de la Virgen de la Barquera, patrona del pueblo y que según nos cuenta el anfitrión la celebra por todo lo alto en una fiesta llamada “La Folia”,  en la que sacan a pasear a la virgen a alta mar a bordo de uno de los barcos pesqueros de la localidad y que dada la afluencia de visitantes, está declarada fiesta de interés turístico nacional.

La Barra de San Vicente de la Barquera

 

Continuamos  recorrido el camino sugerido hasta llegar a un punto que los lugareños llaman “La Barra”, un gran muro defensivo que protege la entrada de la ría y que permite la entrada de los barcos, un paraje singular de gran belleza  que por motivos de seguridad tiene prohibido el acceso, pero que realmente merece la pena conocer.

Ensimismados estábamos cuando  que sin darnos cuenta se había hecho la hora de cenar y lo mejor es que ni nos habíamos acordado del tema dormir, concluimos en que pediríamos información en el restaurante, seguro que ellos nos sabrían informar de un buen sitio, pero…. Y donde cenábamos?

San Vicente de la Barquera 013-1_redimensionar

 

En el paseo, a lo largo del recorrido que hicimos desde el centro del pueblo hasta el puerto vimos no uno,  ni dos,  ni tres  sitios que tuvieran magnífica pinta para cenar, así lo anunciaban las vitrinas llenas de pescados que a simple vista se adivinaban fresquísimos. Ante la duda, preguntamos a varios nativos y puesto que hubo coincidencia nos decidimos por el más recomendado,  encaminamos nuestros pasos hacia “Restaurante Boga Boga”, que por algo nos había llamado la atención y mucho; es que mi Juan y Yo tenemos un ojo¡¡¡….

Conclusión de la cena, un total y absoluto éxito, tras unos “Calamares encebollados” muy difíciles de olvidar, tomamos una “Ventresca de Mero al horno” sublime, y para rematar puesto que estamos en la tierra donde la leche es la reina, como no probar un “Arroz con leche”,  hum… todavía lo recuerdo…

calamares encebollados1

 

Tras los postres y en una amena sobremesa con los propietarios, concluimos que a pesar de que ellos tienen hotel, si queríamos conocer y disfrutar de un alojamiento fuera de lo común no lo dudáramos y fuéramos a “El Molino de Bonaco”.

El Molino de Bonaco Blog

 

Tras un interesante recorrido desde San Vicente de la Barquera hasta El Barcenal, localidad donde se encuentra el alojamiento, las primeras impresiones fueron auténticamente favorables, casi casi de cuento, la finca donde se encuentra se nota que está mimada, y el edificio que alberga lo que en su día fue molino, una autentica cucada y eso a pesar que la penumbra ya pesaba más que la luz del sol.

El molino de Bonaco Blog 3

 

La decoración interior lucía como una casita de hadas, con esos pequeños detalles que denotan las ganas de agradar,  con el rumor del agua como melodía de fondo,  el aroma de la tarima de castaño,  el ligero recuerdo harinero en la piedra molar o el trato dispensado por las propietarias en su recibimiento, algo que realmente se agradece, suma cordialidad.

Con el cuerpo absolutamente cansado por un día tan intenso con tanto visto y disfrutado, que nos acostamos para retomar fuerzas y afrontar el largo día que nos esperaba, pero eso os ya os lo contaremos mañana…

 

6 mayo, 2014
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La Calidad y la Variedad, dos ejes fundamentales de la Gastronomía de Cantabria.

Cantabria a pesar de no ser una comunidad de gran extensión, se caracteriza por la riqueza y diversidad  de su espacio físico y geográfico,  con contrastes tan marcados como la zona de costa  con el mar Cantábrico como actor principal o las altas cumbres del macizo central de Picos de Europa

Vacas de Cantabria

Valles emblemáticos  surcados por las aguas de ríos  tan singulares como el EbroPas, MieraSajaBesaya o Nansa, que en algunas ocasionas bautizan sus cuencas con nombres tan propios como  El Valle de Pas.

Zonas eminentemente montañosas como lo son las inmediaciones de la cordillera de Picos de Europa, encabezada por la comarca de Liébana.

Zonas de transición a la meseta, como son las comarca de Valderredible o los Valles de Campoo.

Sin poder olvidar la franja litoral, que aporta todo un mundo de posibilidades tanto en los productos del mar o costa, o de las zonas afectadas por el clima derivado de la proximidad al mar.

Si algún color se asimila a la idea de Cantabria, no hay duda de que el verde y el azul,  son los protagonistas, el azul del mar Cantábrico y el verde de su valles y prados.

Hablar de Cantabria, es hablar de explotaciones ganaderas,  de vacas, vacas de razas autóctonas como la Mochina o la Tudanca, que protagonizan Ferias y tradiciones como “La Pasá de Carmona” celebración que se remonta al s. XVIII,  ganado vacuno que nos ofrece sus mejores carnes y que representan un auténtico tesoro gastronómico, tanto por su exclusividad como por su calidad.

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Pero no solo nos ofrecen carne, la leche producida en Cantabria está considerada como una de las mejores, tanto por la calidad de los pastos, como por la calidad del ganado seleccionado para su producción, una de las principales multinacionales de productos alimentarios muestra en sus embases “Leche de Cantabria” como garantía de calidad de sus productos.

Tanto los derivados de la leche, como las elaboraciones realizadas con ella tienen reconocido prestigio y algunos de ellos protegidos con denominación de origen, como es el caso de los quesos Picón Bejes – Tresviso,  Queso Nata Cantabria, o Quesucos de Liébana.

Pero si de los derivados de la leche hablamos, nada como una buena mantequilla elaborada de forma artesanal, o cualquiera de las piezas de repostería que se hacen con ella, míticas Quesadas y Sobaos Pasiegos, productos embajadores no solo de la comarca Pasiega, sino de toda la comunidad, aunque como es lógico, es en localidades como Selaya, Vega de Pas o Ontaneda entre otras, donde se encuentras las marcas más afamadas. Cabe también destacar las delicadas Polcas y Almendrados  de Torrelavega o los Sacristanes de Liérganes, elaboraciones de hojaldre, que han internacionalizado la repostería de Cantabria.

Las Hortofrutícultura de Cantabria, no aportan grandes cantidades de producción, pero si, muy interesantes calidades. En la zona de interior, concretamente en el Valle de Valderredible la producción de patatas está bajo la protección  Calidad Controlada, bajo esta misma figura de protección encontramos, a los Pimientos de Isla, los Tomates de la Costa,  los Puerros y la Berza Asa de Cántaro. También en las zonas de interior como Valderredible, Campoo y Liébana, la miel ofrece unos niveles de calidad muy a tener en cuenta, encontrándose también protegida por “CC Calidad Controlada.

Los platos de cuchara de Cantabria están íntimamente ligados a las legumbres, las recetas de Cocido Montañés, Caricos Montañeses o Cocido Lebaniego, platos emblemáticos de esta gastronomía, tienen su sustrato en alubias y garbanzos.

El Cocido Montañés se elabora con alubia blanca, mientras que el “carico” es un tipo de alubia roja que por sus características físicas y organolépticas se considera casi exclusiva de Cantabria. El Cocido Lebaniego, como su propio nombre indica es característico de la comarca de Liébana, siendo su sustrato de legumbre el garbanzo Pedrosillano que en su día se sembrara en esta zona, pero en la que hoy en día solo se recoge de forma testimonial.

cocido lebaniego

Es en la comarca de Liébana donde encontraremos los principales cosecheros y  elaboradores de vino, así como de aguardientes de orujo, siendo este producto uno de los más reconocidos dentro de los productos ligados a la Gastronomía. En torno al Orujo se celebra una de las celebraciones más concurridas de Cantabria, la Fiesta del Orujo de Potes, que se celebra el segundo fin de semana de noviembre, está declarada Fiesta de interés Turístico Nacional  y  llega a convocar a de miles de personas,

Los Vinos de la Tierra de Liébana, aún no han desarrollado todo su potencial y todas sus posibilidades, su área de producción está delimitada por los términos municipales de: Potes, Pesaguero, Cabezón de Liébana, Camaleño, Cillórigo de Liébana y Vega de Liébana.

Las uvas autorizadas para su elaboración son, en  Tintas: Mencía, Tempranillo, Garnacha tinta, Graciano, Syrah y Cabernet Sauvignon.

Y en uvas Blancas: Palomino, Godello, Chardonnay y Gewürtztraminer.

Uvas de Cantabria

Muy interesante, con un gran presente y un grandísimo futuro,  es la producción de Vino de la Tierra Costa Cantabria, cuya  área de producción está constituida por los terrenos aptos para la producción de uva de vinificación autorizada comprendida entre la costa y los valles interiores de influencia Atlántica hasta la cota de 600 metros y que contemplas los tipos de uva:

En tintas: Ondarribi Belza. Y en blancas: Albariño, Chardonnay, Godello, Ondarribi Zuri, Riesling, Gewürtztraminer    y Treixadura.

Y puesto que de la costa hablamos, es el momento de hablar de los productos asociados al mar, pescados, mariscos y moluscos, que darán prestigio a Cantabria, como lo han dado desde tiempo inmemorial, especies como Besugo o Merluza, Sardinas, Bonito o Bocartes, sin olvidar  Rape, Chicharro o Jargo, nutrirán los mejores restaurantes locales y nacionales, con elaboraciones tradicionales del Cantábrico como las populares marmitas o marmites, según la población que las nombre, el autóctono Sorroputún propio de San Vicente de la Barquera es uno de los más singulares y característicos de estos guisos.

Rabas de Calamar, Bacalao a la Cántabra, Bocartes al Ajillo, Bonito encebollado, Jibiones encebollados, Mero al horno con setas,  Sardinas con tomate,  Bocartes  en cazuela,  Sardinas a la Santanderina, Lubina Estilo Santander,  Mejillones Santanderinos, son alguna de las recetas más populares de la cocina marinera de Cantabria.

Pero si algún pescado ha traspasado fronteras y alcanzado niveles de calidad insuperables ese ha sido las famosísimas “Anchoas”, elaboración en sal de los Bocartes,  que en las localidades de Santoña, Laredo y Castro Urdiales, tiene a sus mejores representantes.

Percebes de Cantabria

Afamados mariscos como los percebes de Ajo, las nécoras de Noja, las langostas de Isla o las almejas de Pedreña junto con las ostras de San Vicente de la Barquera, serán los productos que aportarán ese toque glamuroso a los fogones marineros de esta tierra.

5 mayo, 2014
por blogcantabria
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Los 700 escalones para acceder al auténtico paraíso de Cantabria

Es el lugar más recóndito de toda la costa de Cantabria. Casi inaccesible y todo un premio para la vista  y el cuerpo cuando uno llega al final. Son 700 escalones que descienden desde el monte Buciero hasta las aguas más cristalinas de todo el Cantábrico. Por eso a esta zona se la conoce como la “Costa Esmeralda”.

En 1863 se construía el faro del caballo para avisar a los barcos de su cercanía con la costa. Por aquel entonces, el farero y su familia tenían que descender todo esos escalones para llegar a su puesto de trabajo. En 1993 el faro dejó de funcionar por los reiterados actos vandálicos. Actualmente es el punto intermedio entre la costa y las intensas aguas cristalinas.

Los 700 escalones fueron construidos por los presos del Cuartel del Presidio, la cárcel que Santoña tuvo desde 1824 a 1924 en el terreno cercano a la Plaza de Toros, en pleno núcleo urbano.

Faro del Caballo, Santoña

Faro del Caballo, Santoña

Santoña, punto de partida. Ruta y recomendaciones

 

Santoña puede ser el punto de partida para visitar este lugar al que recomendamos acceder con un buen calzado de montaña, agua suficiente y algún picoteo. Esta ruta es únicamente recomendada en días de sol.

La ruta desde el paseo marítimo de Santoña hasta el faro son 7 kilómetros entre ida y vuelta. A buen ritmo se puede hacer en 4 horas (incluyendo en este tiempo la subida y bajada de los famosos escalones)

Al finalizar el paseo marítimo de Santoña llegaremos al monte Buciero donde encontraremos unas escaleras que van por detrás del fuerte San Martín. (La ruta está señalizada) El acceso desde el Fuerte es en realidad una calzada militar de cuatro metros de anchura y pendiente casi constante, realizada en 1863 para cubrir las necesidades de la plaza de guerra y permitir la comunicación entre las fortificaciones.

Subida al Faro del Caballo

Subida al Faro del Caballo

Desde el castillo que allí se ubica, subiremos las escaleras y tomaremos el ramal de la derecha. Siguiendo el camino comenzaremos el ascenso a los acantilados. El paseo deja atrás vestigios de unas canteras y nos sumerge en un bosque de madroños, laureles y espinos. Tras subir hasta lo alto accedemos a una baranda de madera desde donde se puede contemplar la peña del fraile. Es mejor llevar pantalón largo para proteger las piernas de posibles arañazos o picaduras de insectos. También es recomendable llevar en la mochila algún spray repelente por si acaso.

Más adelante nos topamos con la Casa de la leña y siguiendo el camino principal llegaremos a una bifurcación de caminos. Tomamos el de la derecha en dirección al faro del Caballo.

 

700 escalones de bajada, y de subida

 

Aquí comienza el descenso de los más de 700 escalones que conducen al Faro del caballo. Los escalones son empinados, irregulares y en algunos casos un tanto peligrosos. Hay que descender con cuidado y agarrándose al cable de acero instalado a modo de barandilla.

El descenso merece la pena porque las vistas son preciosas. Aguas cristalinas y un lugar perfecto para sacar fotografías de los acantilados. Un lugar paradisiaco solo apto para valientes y personas que no padezcan vértigo.

Desde el faro del Caballo hasta el mar hay otros 100 escalones que terminan en una plataforma de piedra desde la que podemos tirarnos para darnos un baño en las aguas más turquesa que hay en toda la costa cántabra. Además han colocado unas lianas para poder colgarse y tirarse al mar. Es una zona perfecta para practicar buceo ya que las aguas tan claras invitan a ello. Es recomendable tomar precauciones pero el baño está permitido.

Aguas Faro Caballo

Aguas turquesas en el Faro del Caballo, Santoña

Una vez que se ha disfrutado del paisaje toca volver. No hay  más camino que subir de nuevo los 800 escalones hasta alcanzar el camino. Para regresar tenemos dos opciones: volver por donde se haya venido o seguir la ruta circular y bordear todo el monte Buciero. La ruta circular completa son 13 kilómetros aproximadamente.

La vuelta siempre puede ser más atractiva si se piensa en degustar algún buen manjar. Obligatorio no abandonar Santoña sin probar sus especialidades: anchoas y bonito del norte a la brasa. El asador Casa Emilia puede ser un lugar perfecto.